«Il barbiere di Siviglia: La calunnia», de G. Rossini

«Il barbiere di Siviglia: La calumnia», de G. Rossini · Fotografía: Ilina Vicktoria
· Intermezzo ·
Gioacchino Rossini
«Il barbiere di Siviglia: La calunnia», 1816
Robert Lloyd (bajo) & Radio-Sinfonieorchester Stuttgart des SWR
Gabriele Ferro
Fotografía: Ilina Vicktoria
Artículo anterior
«La gran misa en si menor de J. S. Bach»
Artículo siguiente
«Antonio Vivaldi, el veneciano rojo»

Artículos relacionados
«El barbero de Sevilla, de G. Rossini»
«Semiramide: Obertura, de G. Rossini»
«Semiramide: Ah, quel giorno ognor rammento, de G. Rossini»
«Semiramide: Bel raggio lusinghier, de G. Rossini»
«Pensar y no caer, de Ramón Andrés»
Anuncios

«Orlando furioso RV 728: Obertura», de A. Vivaldi

«Orlando furioso RV 728: Obertura», de Antonio Vivaldi · Fotografía: Marc Hoppe
· Intermezzo ·
Antonio Vivaldi
«Orlando furioso RV 728: Obertura», 1728
Julie Eskær (violín) & Erik Heide (violín)
Danmarks Radio UnderholdningsOrkestret
Fotografía: Marc Hoppe
Artículo anterior
«Las Pasiones según Bach: Johannes-Passion BWV 245»
Artículo siguiente
«La gran misa en si menor de J. S. Bach»

Artículos relacionados
«Antonio Vivaldi, el veneciano rojo»
«Juditha triumphans RV 644: Veni, veni me sequere fida, de A. Vivaldi»
«Concierto para laúd en re mayor RV 93, de A. Vivaldi»
«Concierto para violín en sol menor RV 315 El verano, de A. Vivaldi»
«Concierto para mandolina en do mayor RV 425, de A. Vivaldi»
«Haendel, entre Halle y el Helesponto»

«Semiramide: Bel raggio lusinghier», de G. Rossini

«Semiramide: Bel raggio lusinghier», de G. Rossini · Fotografía: Hannes Caspar
· Intermezzo ·
Giacomo Rossini
«Semiramide: Bel raggio lusinghier», 1823
June Anderson (soprano) & Metropolitan Opera Orchestra
James Conlon
Fotografía: Hannes Caspar
Artículo anterior
«Concierto para mandolina en do mayor RV 425, de A. Vivaldi»
Artículo siguiente
«Las Pasiones según Bach: Matthäus-Passion BWV 244»

Artículos relacionados
«El barbero de Sevilla, de G. Rossini»
«Il barbiere di Siviglia: La calumnia, de G. Rossini»

«Semiramide: Ah, quel giorno ognor rammento», de G. Rossini

«Semiramide: Ah, quel giorno ognor rammento», de G. Rossini · Fotografía: Alexander Yakovlev
· Intermezzo ·
Giacomo Rossini
«Semiramide: Ah, quel giorno ognor rammento … Oh, come da quel dí», 1823
Franco Fagioli (contratenor) & Armonia Atenea
George Petrou
Fotografía: Alexander Yakovlev
Artículo anterior
«Semiramide: Obertura, de G. Rossini»
Artículo siguiente
«Concierto para mandolina en do mayor RV 425, de A. Vivaldi»

Artículos relacionados
«El barbero de Sevilla, de G. Rossini»
«Il barbiere di Siviglia: La calumnia, de G. Rossini»

«Semiramide: Obertura», de G. Rossini

«Semiramide: Obertura», de G. Rossini · Fotografía: George Mayer
· Intermezzo ·
Gioachino Rossini
«Semiramide: Obertura», 1823
Simon Bolivar Orchestra of Venezuela & Los Angeles Philharmonic Orchestra
Gustavo Dudamel
Fotografía: George Mayer
Artículo anterior
«Beatrice di Tenda, de V. Bellini»
Artículo siguiente
«Semiramide: Ah, quel giorno ognor rammento, de G. Rossini»

Artículos relacionados
«El barbero de Sevilla, de G. Rossini»
«Il barbiere di Siviglia: La calumnia, de G. Rossini»

«Beatrice di Tenda», de V. Bellini

«Beatrice di Tenda», de V. Bellini · Fotografía: David Benoliel
· Intermezzo ·
Vincenzo Bellini
«Beatrice di Tenda», 1833
Edita Gruberova (soprano), Michael Volle (barítono), Stefania Kaluza (mezzosoprano), Raúl Hernández (tenor) & Orchestre de l’Opéra de Zürich
Marcello Viotti
Fotografía: David Benoliel
Artículo anterior
«Weihnachtsoratorium BWV 248, de J. S. Bach»
Artículo siguiente
«Semiramide: Obertura, de G. Rossini»

Artículos relacionados
«El prodigio de Vincenzo Bellini»
 «Las óperas de Donizetti»

«Fidelio», de Beethoven, o el triunfo de la libertad

«Fidelio», de Beethoven, o el triunfo de la libertad
· Intermezzo ·
Fran Vega
«Fidelio», de Beethoven, o el triunfo de la libertad
Interrogatorio de Florestán en una escenografía de 2005

Sepan desde el principio que estamos ante una gran ópera, la única que el compositor Ludwig van Beethoven compuso en toda su vida, Fidelio oder die eheliche Liebe op. 72 [Fidelio o el amor conyugal], cuya escritura le supuso diez años de trabajo en los que avanzó, retrocedió, se detuvo y volvió a empezar tantas veces como solo cabe esperarse de un músico como él. Y doscientos años después, nadie está muy seguro de cuál es la versión que el propio Beethoven prefería, si es que prefería alguna.
Conviene precisar que el hecho de que Beethoven solo compusiera una ópera no indica su falta de interés por el género ni menos aún la ausencia de capacidad para dedicarse a él, ni tampoco hay que cometer el error de comparar su producción operística con la de sus antecesores, porque en ningún otro género los catálogos son comparables. Por poner un ejemplo, Beethoven compuso una ópera, nueve sinfonías y cinco conciertos para piano, mientras que Mozart escribió 22 óperas, 41 sinfonías y 27 conciertos para piano y vivió veinte años menos. Se trata solamente de que el alemán era un privilegiado respecto al genio de Salzburgo, pues mientras este debía mendigar a la nobleza el encargo de una obra para poder pagar a su casero, aquel podía permitirse el lujo no solo de componer cuando quisiera y casi lo que quisiera, sino incluso el de no componer. En los tiempos en que la revolución industrial se asentaba en los países anglosajones, los términos «producción» y «rentabilidad» eran completamente desconocidos para Beethoven.
El libreto de Fidelio, escrito por el francés Jean-Nicolas Bouilly y vertido al alemán por Joseph F. Sonnleitner, llegó hasta Beethoven después de que fuera utilizado por el también francés Pierre Gaveaux en 1798, para su ópera Léonore, ou l’amour conjugal, y por el italiano Ferdinand Paër en 1804, para la ópera Leonora. El argumento, de sencillo resumen, relata cómo Leonora (soprano) se disfraza del guardia Fidelio para poder liberar a su marido Florestán (tenor), encarcelado en una prisión de Sevilla debido a su enfrentamiento político e ideológico con el noble Don Pizarro (bajo-barítono). Para ello, tendrá que convencer primero al guardián de la prisión, Rocco (bajo), y esquivar el amor de su hija, Marzelline (soprano), de quien el ayudante de Rocco, Jaquino (tenor), está enamorado. Una narración épica de un acto heroico en el que aparecen relaciones amorosas en círculos concéntricos.
El músico estrenó en 1805 una primera versión de tres actos, que habitualmente es conocida con el título de Leonora para diferenciarla de la versión final, y que debido a su escaso éxito redujo poco después a dos actos. Fue reestrenada en la primavera de 1806 con la obertura denominada Leonora n.º 3, mientras que la de 1805 recibe el nombre de Leonora n.º 2. Un año después, en 1807, y para una representación de la ópera programada en Praga, Beethoven compuso la obertura Leonora n.º 1, y ya en 1814 escribió la obertura Leonora n.º 4. Esta última es la que hoy suele ejecutarse al principio de la obra, aunque no son pocos los directores que prefieren la de 1806, es decir, Leonora n.º 3 op. 72a, hasta el punto de que en ocasiones se interpreta entre el primer y el segundo acto. Como casi nada en Beethoven es sencillo, la obertura de su única ópera no podía ser una excepción.
La audición de la obertura Leonora n.º 3, interpretada por la Wiener Philharmoniker dirigida por Franz Welser-Möst, servirá para comparar después la obertura definitiva de Fidelio.

Así pues, cuando Fidelio volvió a representarse en la primavera de 1814, habían pasado ya diez años desde que el autor escribiera las primeras notas de una obra que sufrió numerosas modificaciones, como el ejemplo de su obertura pone de manifiesto. Pero aún pasarían muchos más hasta que fuera reconocida como lo que es: una de las obras más importantes que marcaron la transición entre el clasicismo y el romanticismo alemán.
Ya la obertura de estilo sinfónico —hay que recordar que las tres primeras versiones fueron escritas al mismo tiempo que la Sinfonía n.º 5 en do menor— anuncia una ópera de gran complejidad vocal y musical y un canto al heroísmo y la libertad, pues no otra cosa es esta obra. Desde el principio del primer acto se constata el amor que Marzelline siente por Fidelio/Leonora en O wär ich schon mit dir vereint [Si solo yo estuviera ya unida a ti], y a continuación, el cuarteto Mir ist so wunderbar [Qué extraño sentimiento] entre Marzelline, Fidelio, Rocco y Joaquino, conocido como el «cuarteto del canon» por estar basado en un fragmento de Così fan tutte, la ópera de Mozart cuyo libreto no gustaba a Beethoven.
Pueden escucharlo en las voces de Lucia Popp, Gundula Janowitz, Manfred Jungwirth y Adolf Dallapozza acompañados por la Orchester der Wiener Staatsoper, dirigida por Leonard Bernstein.

Fidelio trata de convencer a Rocco de que le deje acompañarle a las mazmorras, donde se encuentra Florestán, a lo que el guardián accede en el dúo sobre la valentía Gut, Söhnchen gut [De acuerdo, hijo, de acuerdo]. Sin embargo, aparece Don Pizarro, responsable del encarcelamiento de Florestán, y ordena la muerte del cautivo, pues se espera la pronta visita del ministro. Rocco queda encargado de cavar la tumba y Fidelio invoca a su amado en Komm, Hoffnung, lass den letzten Stern [Ven, esperanza, permite que la última estrella], parte de la ópera que Beethoven escribió y corrigió numerosas veces.
La acción continúa con un momento de paz en el que se permite que el resto de prisioneros abandonen sus celdas y salgan al patio, que el autor representa en el conocido coro O Welche Lust, in freier Luft [Oh, qué alegría, el aire libre] antes de que tengan que regresar de nuevo al interior de la prisión y entonen Leb wohl, du warmes Sonnenlicht [Adiós, cálida luz del sol].
James Levine dirige a la Metropolitan Opera Orchestra and Chorus en Welche Lust, in freier Luft.

Es el final del primer acto, en el que el contraste entre libertad y obediencia queda patente en los personajes que hasta el momento han aparecido y en la actitud de los prisioneros.
Beethoven reservó el papel de Florestán para el segundo acto, que comienza con el prisionero en su celda, su confianza en Dios y el recuerdo de Leonora en Gott! Welch Dunkel hier! … In des Lebens Frühlingstagen [Dios, qué oscuro aquí … En los días primaverales de mi vida], que a continuación pueden escuchar en la voz del tenor Jonas Kaufmann, acompañado por la Wiener Philharmoniker dirigida por Franz Welser-Möst.

Llegan Rocco y Fidelio, que han de cavar la sepultura, y cantan el estremecedor dúo de la tumba, en el que Leonora ha de trabajar en la de su propio marido: Wie kalt ist es in diesem unterirdischen Gewölbe! … Nur hurtig fort, nur frisch gegraben [Qué frío hace en esta cámara subterránea … Cavemos deprisa, no hay mucho tiempo]. La tensión emocional de la ópera aumenta cuando Florestán, que no ha reconocido a Leonora, pide a Fidelio un poco de agua y se lo agradece con Euch werde Lohn in bessern Welten [Serás recompensada en mundos mejores].
Cuando aparece Don Pizarro, Fidelio confiesa su identidad y defiende a Florestán, y de inmediato se anuncia la llegada del ministro, quien ordena la liberación del prisionero, que por fin puede cantar junto a Leonora O namenlose Freude! [¡Oh, alegría innominada!]. Prisioneros y ciudadanos proclaman la libertad al unísono en Heil sei dem Tag! [¡Saludad al día!], Don Pizarro es enviado a prisión, Leonora confiesa la trama a Marzelline y todos rinden homenaje a quien ha sido capaz de salvar a su marido y liberar a todos de la tiranía mediante Wer ein holdes Weib errungen [Quien tiene una buena esposa], una invocación a la fidelidad conyugal que aparece en el título de la ópera.
Aun así, Fidelio no es una ópera sobre la fidelidad o la felicidad. Es una ópera sobre la libertad compuesta en tiempos convulsos en los que Europa se enfrentaba a cambios radicales derivados de las consecuencias de la revolución francesa y de las campañas de Napoleón. Cuando Beethoven estrenó la primera versión (1805) las tropas de Bonaparte ya habían ocupado Viena y pocos días después tendría lugar la batalla de Austerlitz, en la que el emperador francés derrotó a la coalición de austriacos y rusos. Para cuando en 1814 Fidelio ocupó de nuevo los escenarios, Napoleón se encontraba ya confinado en la isla de Elba y en el extremo occidental de Europa Francisco de Goya terminaba la que sería también una obra maestra de denuncia de la opresión: El 3 de mayo de 1808 en Madrid.
Mucho tiempo después, en diciembre de 1944, cuando el ocaso del nazismo era ya un hecho incontestable, Fidelio fue la primera ópera completa retransmitida por la National Broadcasting Company (NBC) bajo la dirección de Arturo Toscanini. Y una vez finalizada la guerra, el director Wilhelm Furtwängler afirmó tras su representación en Salzburgo: «Para nosotros, los europeos, como para el resto de los hombres, esta música siempre supondrá una llamada a nuestra conciencia». Fidelio sigue siendo hoy, doscientos años después de su finalización, un hermoso canto a la libertad y a la derrota de cualquier forma de tiranía.
El propio Furtwängler dirigió en 1950 la que está considerada una de las mejores grabaciones en directo de esta obra, al frente de la Wiener Philharmoniker, con la que repetiría dos años después. Directores de la talla de Otto Klemperer, Herbert von Karajan, Lorin Maazel y Nikolaus Harnoncourt, además de los ya citados Bernstein, Levine y Welser-Möst, también quisieron tenerla en su repertorio.
Por nuestra parte, hemos elegido la versión subtitulada en castellano y dirigida por Karl Böhm al frente de Gwyneth Jones, James King, Josef Greindl, Olivera Miljakovic, Donald Grobe y la Orchester der Deutschen Oper Berlin.
Y no olviden que, como dicen los prisioneros en el coro del primer acto, Die Hoffnung flüstert sanft mir zu [La esperanza susurra y nos alienta].

Artículo anterior
«Fidelio op. 72: Mir ist so wunderbar, de Beethoven»
Artículo siguiente
«Concierto para clarinete en la mayor K 622, de W. A. Mozart»

Artículos relacionados
«Fidelio op. 72: Mir ist so wunderbar, de Beethoven»
«Fidelio op. 72: Coro de los prisioneros, de Beethoven»
«Fantasía para piano, coro y orquesta en do menor op. 80, de Beethoven»
«Septeto para cuerda y viento en mi bemol mayor op. 20, de Beethoven»
«Concierto para violín y orquesta en re mayor op. 61, de Beethoven»
«El 3 de mayo de 1808 en Madrid, de Francisco de Goya»

© Fran Vega, 2016
Las Nueve Musas, 26 de septiembre de 2016
http://lasnuevemusas.com/not/9701/fidelio/

«Fidelio op. 72: Mir ist so wunderbar», de Beethoven

«Fidelio op. 72: Mir ist so wunderbar», de Beethoven · Fotografía: David Benoliel
· Intermezzo ·
Ludwig van Beethoven
«Fidelio op. 72: Mir ist so wunderbar», 1814
Lucia Popp (soprano), Gundula Janowitz (soprano),
Manfred Jungwirth (bajo), Adolf Dallapozza (tenor)
Chor und Orchester der Wiener Staatsoper
Leonard Bernstein
Fotografía: David Benoliel
(Marzelline)
Mir ist so wunderbar / Qué sentimiento extraño
 es engt Herz mir ein; / me oprime el corazón;
 er liebt mich, est ist klar, / me ama, eso está claro,
 ich werde glücklich sein. / y seré feliz.

(Leonore)
Wie gross ist die Gefahr, / Es tan grande el peligro
wie schwach der Hoffnung Schein. / y tan grande la esperanza.
Sie liebt mich, es ist klar, / Me ama, eso está claro,
oh, namen, namenlose Pein! / ¡oh, indecible tormento!

(Rocco)
Sie liebt ihn, es ist klar, / Lo ama, eso está claro,
ja, Mädchen, er wird dein. / sí, niña, él será tuyo.
Ein gutes, junges Paar, / Una buena y joven pareja,
sie werden glücklich, glücklich sein! / ¡qué felices serán!

(Jaquino)
Mir sträubt such schon das Haar, / Se me erizan los cabellos,
der Vater willigt ein; / el padre acepta;
mir wird so wunderbar, / qué extraño sentimiento,
mir fallt kein Mittel ein. / no sé cómo remediarlo.

Artículo anterior
«El último ciclo sinfónico de Mozart»
Artículo siguiente
«Fidelio, de Beethoven, o el triunfo de la libertad»

Artículos relacionados
«El concierto Emperador de Beethoven»
«Fidelio, de Beethoven, o el triunfo de la libertad»
«El concierto para violín de Beethoven»
«La fantasía coral de Beethoven»

«Fidelio op. 72: Coro de los prisioneros», de Beethoven

«Fidelio op 72: Chor der Gefangenen», de Beethoven · Fotografía: Gbenro Sholanke
· Intermezzo ·
Ludwig van Beethoven
«Fidelio op. 72: Chor der Gefangenen», 1814
Philharmonia Orchestra & The Philharmonia Chorus
Otto Klemperer
Fotografía: Gbenro Sholanke
O Welche Lust, in Freier Luft / ¡Oh, qué alegría, al aire libre
Den Atem leicht zu heben! / es más fácil respirar!
Nur hier, nur hier ist Leben! / ¡Solo aquí hay vida!
Der Kerker eine Gruft. / La mazmorra es una tumba.

Wir wollen mit Vertrauen / Queremos poder confiar
Auf Gottes Hilfe bauen! / en que Dios nos ayudará.
Die Hoffnung flüstert sanft mir zu: / La esperanza susurra y nos alienta:
Wir werden frei, wir finden Ruh! / ¡somos libres, encontramos la paz!

O Himmel! Rettung! Welch ein Glück! / ¡Oh, cielo, nos rescataste, qué fortuna!
O Freiheit! Kehrst du zurück? / ¡Oh, libertad! ¿Desaparecerás de nuevo?

Artículo anterior
«Cifras, opus y letras en la música clásica»
Artículo siguiente
«El último ciclo sinfónico de Mozart»

Artículos relacionados
«El concierto Emperador de Beethoven»
«Fidelio, de Beethoven, o el triunfo de la libertad»
«El concierto para violín de Beethoven»
«La fantasía coral de Beethoven» 

«Rigoletto: Un dì, se ben rammentomi … Bella figlia dell’amore», de G. Verdi

«Rigoletto: Un dì, se ben rammentomi ... Bella figlia dell’amore», de G. Verdi · Fotografía: Alexander Yakovlev
· Intermezzo ·
Giuseppe Verdi
«Rigoletto: Un dì, se ben rammentomi … Bella figlia dell’amore», 1851
Ramón Vargas (tenor), Elina Garanca (mezzosoprano), Anna Netrebko (soprano), Ludovic Tézier (barítono) & Sinfonieorchester Baden-Baden und Freiburg
Marco Armiliato
Fotografía: Alexander Yakovlev
Artículo anterior
«Norma: Mira, o Norma, de V. Bellini»
Artículo siguiente
«Concierto de Aranjuez para guitarra y orquesta, de J. Rodrigo»

Artículo relacionado
«La traviata, de Verdi: un drama romántico»

«Norma: Mira, o Norma», de V. Bellini

«Norma: Mira, o Norma», de V. Bellini · Fotografía: Christian Coigny
· Intermezzo ·
Vincenzo Bellini
«Norma: Mira, o Norma», 1831
Anna Netrebko (soprano), Elina Garanca (mezzosoprano)
& Sinfonieorchester Baden-Baden und Freiburg

Marco Armiliato
Fotografía: Christian Coigny
Artículo anterior
«Concierto para dos violines y violonchelo op. 6 n.º 4, de A. Corelli»
Artículo siguiente
«Rigoletto: Un dì, se ben rammentomi ... Bella figlia dell’amore, de G. Verdi»

Artículos relacionados
«El prodigio de Vincenzo Bellini»
«El barbero de Sevilla, de Rossini»
«Las óperas de Donizetti»

«Norma: Casta Diva», de V. Bellini

«Norma: Casta Diva», de V. Bellini · Fotografía: Andrea Hübner
· Intermezzo ·
Vincenzo Bellini
«Norma: Casta Diva», 1831
Anna Netrebko (soprano) & Sinfonieorchester Baden-Baden und Freiburg
Marco Armiliato
Fotografía: Andrea Hübner
Artículo anterior
«Rigoletto: È il sol dell'anima ... Addio, addio, de G. Verdi»
Artículo siguiente
«Concierto para dos violines y violonchelo op. 6 n.º 4, de A. Corelli»

Artículos relacionados
«El prodigio de Vincenzo Bellini»
«El barbero de Sevilla, de Rossini»
 «Las óperas de Donizetti»

«Rigoletto: È il sol dell’anima … Addio, addio», de G. Verdi

«Rigoletto: È il sol dell'anima ... Addio, addio», de G. Verdi · Fotografía: Michel Perez
· Intermezzo ·
Giuseppe Verdi
«Rigoletto: È il sol dell’anima … Addio, addio», 1851
Juan Diego Flórez (tenor), Aida Garifullina (soprano)
& Wiener Philharmoniker

Andriy Yurkevych
Fotografía: Michel Perez
Artículo anterior
«Admeto HWV 22: Alma mia, dolce ristoro, de G. F. Haendel»
Artículo siguiente
«Norma: Casta Diva, de V. Bellini»

Artículo relacionado
«La traviata, de Verdi: un drama romántico»

«Admeto HWV 22: Alma mia, dolce ristoro», de G. F. Haendel

«Admeto HWV 22: Alma mia, dolce ristoro», de G. F. Haendel · Fotografía: Olivier Valsecchi
· Intermezzo ·
Georg Friedrich Haendel
«Admeto, re di Tessaglia HWV 22: Alma mia, dolce ristoro», 1727
Patrizia Ciofi (soprano), Joyce Di Donatto (mezzosoprano) & Il Complesso Barocco
Alan Curtis
Fotografía: Olivier Valsecchi
Alma mia, dolce ristoro,
Io ti stringo/Io t'abbraccio in questo sen.
Dolce e caro è ogni martoro,
Se ritrovo il caro ben.

Artículo anterior
«Die Zauberflöte KV 620: Der Hölle Rache, de W. A. Mozart»
Artículo siguiente
«Rigoletto: È il sol dell'anima ... Addio, addio, de G. Verdi»

Artículo relacionado
«Haendel, entre Halle y el Helesponto»

«Die Zauberflöte KV 620: Der Hölle Rache», de W. A. Mozart

«Die Zauberflöte KV 620: Der Hölle Rache», de W. A. Mozart · Fotografía: Andrea Tomas Prato
· Intermezzo ·
Wolfgang Amadeus Mozart
«Die Zauberflöte KV 620: Der Hölle Rache», 1791
Patrice Petibon (soprano) & Concerto Köln
Daniel Harding
Fotografía: Andrea Tomas Prato
Der Hölle Rache kocht in meinem Herzen, / ¡La venganza del infierno hierve en mi corazón,
 Tod und Verzweiflung flammet um mich her! / la muerte y la desesperación arden en mí!
Fühlt nicht durch dich Sarastro / Si Sarastro no siente a través de ti
Todesschmerzen, / el dolor de la muerte,
So bist du meine Tochter nimmermehr / entonces ya no serás mi hija.
Verstossen sei auf ewig, / Que te repudien siempre,
Verlassen sei auf ewig, / que te abandonen siempre,
Zertrümmert sei’n auf ewig / que te destruyan siempre
Alle Bande der Natur. / todos los vínculos de la naturaleza.
Wenn nicht durch dich! / ¡Si no es a través de ti
Sarastro wird erblassen! / Sarastro palidecerá!
 Hört, Rachegötter, / ¡Oíd, dioses de la venganza!
Hört der Mutter Schwur! / ¡Oíd el juramento de una madre!

Artículo anterior
«Kinderszemen: Träumerei op. 15 n.º 7, de R. Schumann»
Artículo siguiente
«Admeto HWV 22: Alma mia, dolce ristoro, de G. F. Haendel»

Artículos relacionados
«La sinfonía Praga KV 504 de Mozart»
«El último ciclo sinfónico de Mozart»
«Mozart, Figaro y la revolución de la ópera»
«Ave verum, Wolfgang Amadeus Mozart»
«La sinfonía concertante para violín y viola de Mozart»