Te daré de beber a ti y a tus camellos

Te daré de beber a ti y a tus camellos · Fotografía: Joel Santos
· Génesis, 68 ·
Rebeca es escogida, 24:10-27
Te daré de beber a ti y a tus camellos
Fotografía: Joel Santos

Entonces el criado tomó diez camellos de su señor, y partió con toda clase de bienes en su mano; y fue a Mesopotamia,1 a la ciudad de Nacor.2 Hizo arrodillarse a los camellos fuera de la ciudad, junto a un pozo, al atardecer, a la hora en que las mujeres salen por agua, y dijo:
—Oh, Señor, Dios de mi señor Abraham,3 te ruego que me des éxito hoy, y que tengas misericordia de mi señor Abraham. Estoy aquí de pie junto a la fuente, y cuando las hijas de los hombres de la ciudad salgan a por agua diré a una de las muchachas: «Por favor, inclina tu cántaro para que yo beba». Y la que responda: «Bebe, y también daré de beber a tus camellos», será la que tú has designado para tu siervo Isaac; y por ello sabré que has mostrado misericordia a mi señor.
Y sucedió que antes de haber terminado de hablar, Rebeca,4 hija de Betuel, hijo de Milca, mujer de Nacor,5 hermano de Abraham, salió con el cántaro sobre su hombro. La joven era muy hermosa, ningún hombre la había conocido aún; bajó ella a la fuente, llenó su cántaro y subió. Entonces el criado corrió a su encuentro, y dijo:
—Te ruego que me des a beber un poco de agua de tu cántaro.
Y ella dijo:
—Bebe, señor mío. Y sacaré agua para tus camellos hasta que hayan terminado de beber.
Cuando los camellos terminaron de beber, el hombre tomó un anillo de oro que pesaba medio siclo,6 y dos brazaletes que pesaban diez siclos de oro, y preguntó:
—¿De quién eres hija? Dime si en la casa de tu padre hay lugar para hospedarnos.
Ella respondió:
—Soy hija de Betuel, el hijo que Milca dio a luz a Nacor. Tenemos suficiente paja y forraje, y sitio para pasar la noche.
Entonces el hombre se postró y adoró al Señor, y dijo:
—Bendito sea el Señor, Dios de mi señor Abraham, que no ha dejado de mostrar su misericordia y su fidelidad hacia su siervo; el Señor me ha guiado en el camino a la casa de los hermanos de mi señor.

Cartografía del Génesis · Mesopotamia, entre el Tigris y el Éufrates
Cartografía del Génesis
Mesopotamia, entre el Tigris y el Éufrates

1 Mesopotamia: «tierra entre ríos», zona ubicada entre el Tigris y el Éufrates y que coincide con las áreas no desérticas del actual Irak y el noreste de Siria.
2 Nacor: ciudad situada al norte de Mesopotamia, en Padan-aram.
3 Abraham (Abram): descendiente de Noé por la rama de Sem. Hijo de Taré, hermano de Nacor y Harán, esposo de Sara (Sarai), tío de Lot y padre de Ismael (con Agar) e Isaac (con Sara); tras la muerte de Sara, casó con Cetura y fue padre de Zimram, Jocsán, Medán, Madián, Isbac y Súa. Abram y Sarai fueron llamados Abraham y Sara, respectivamente, a partir de la alianza con Dios.
4 Rebeca: hija de Betuel, hermana de Labán, esposa de Isaac y madre de Esaú y Jacob.
5 Nacor: hijo de Taré, hermano de Abraham y Harán, esposo de Milca (hija de Harán) y padre de Uz, Buz, Kemuel, Quesed, Hazo, Pildas, Jidlaf y Betuel (con Milca) y de Teba, Gaham, Tahas y Maaca (con Reuma).
6 siclo: moneda de plata usada también como unidad de peso entre babilonios, fenicios y judíos.
 Diccionario del Génesis

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Génesis
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Tus descendientes serán esclavizados y oprimidos

Tus descendientes serán esclavizados y oprimidos · Fotografía: Zoltan Bekefy
· Génesis, 45 ·
Alianza de Dios con Abram, 15:12-21
Tus descendientes serán esclavizados y oprimidos

Fotografía: Zoltan Bekefy

Y sucedió que a la puesta del sol un profundo sueño cayó sobre Abram,1 y el terror de una gran oscuridad cayó sobre él. Y Dios dijo a Abram:
—Ten por cierto que tus descendientes serán extranjeros en una tierra que no es suya, donde serán esclavizados y oprimidos durante cuatrocientos años. Mas yo también juzgaré a la nación a la cual servirán, y después saldrán de allí con grandes riquezas. Tú irás a tus padres en paz y serás sepultado en buena vejez. Y en la cuarta generación ellos regresarán a esta tierra, porque hasta entonces no habrá llegado a su colmo la maldad de los amorreos.
Y aconteció que cuando el sol ya se había puesto, hubo densas tinieblas, y he aquí que apareció un horno humeante y una antorcha de fuego que pasó por entre las mitades de los animales. Y en aquel día el Señor hizo un pacto con Abram en estos términos:
—A tu descendencia he dado esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río Éufrates:2 la tierra de los ceneos,3 los cenezeos,4 los cadmoneos,5 los hititas,6 los fereceos,7 los refaítas,8 los amorreos,9 los cananeos,10 los gergeseos11 y los jebuseos.12

1 Abraham (Abram): descendiente de Noé por la rama de Sem. Hijo de Taré, hermano de Nacor y Harán, esposo de Sara (Sarai), tío de Lot y padre de Ismael (con Agar) e Isaac (con Sara); tras la muerte de Sara, casó con Cetura y fue padre de Zimram, Jocsán, Medán, Madián, Isbac y Súa. Abram y Sarai serán llamados Abraham y Sara, respectivamente, a partir de la alianza con Dios.
2 Éufrates: río cuyo nombre significa «bueno y caudaloso», el más occidental de Mesopotamia, que corre por los actuales territorios de Turquía, Siria e Irak y desemboca en el golfo Pérsico.
3 ceneos: pueblo descendiente de Cenaz, como los cenezeos, que habitaba en Canaán, entre el Mar Superior (Mediterráneo) y el río Jordán.
4 cenezeos: pueblo descendiente de Cenaz, como los ceneos, que habitaba en el sur de Canaán, entre el Mar Superior (Mediterráneo) y el río Jordán.
5 cadmoneos: pueblo cananeo que habitaba al este del río Jordán.
6 hititas o heteos: pueblo descendiente de Het que habitaba en la península de Anatolia, en la actual Turquía.
7 fereceos: pueblo que habitaba en la zona occidental de Canaán.
8 refaítas: pueblo cananeo que vivía en la llanura filistea, ocupada posteriormente por moabitas y amonitas.
9 amorreos: pueblo semita establecido al oeste de Mesopotamia, cuyo nombre significa «occidentales».
10 cananeos: pueblo descendiente de Canaán, nieto de Noé, que habitaba la región situada entre el Mar Superior (Mediterráneo) y el río Jordán.
11 gergeseos: pueblo que habitaba en la zona occidental de Canaán.
12 jebuseos: pueblo cananeo que habitaba en Jebús, ciudad sobre la que se construyó Jerusalén.
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Seré vagabundo y errante en la tierra

Seré vagabundo y errante en la tierra · Fotografía: Emmanuel Correia
· Génesis, 16 ·
Caín y Abel, 4:8-16
Seré vagabundo y errante en la tierra

Fotografía: Emmanuel Correia

Y Caín dijo a su hermano Abel:
—Vayamos al campo.
Y aconteció que cuando estaban en el campo, se lanzó Caín sobre su hermano Abel y lo mató.
Entonces el Señor dijo a Caín:
—¿Dónde está tu hermano Abel?
Y él respondió:
—No lo sé, ¿acaso soy yo el guardián de mi hermano?
Pero el Señor replicó:
—¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra. Ahora pues, maldito eres de la tierra, que ha abierto su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano. Cuando cultives el campo, no te entregará su fertilidad. Andarás errante y vagando por el mundo.
Caín respondió al Señor:
—Mi castigo es demasiado grande para soportarlo. Me has arrojado hoy de la faz de la tierra, y de tu presencia me esconderé, y seré vagabundo y errante en la tierra; y sucederá que cualquiera que me halle me matará.
Entonces respondió el Señor:
—No será así, pues cualquiera que mate a Caín, siete veces sufrirá venganza.
Y puso el Señor una señal sobre Caín, para que cualquiera que lo hallase no lo matara. Y salió Caín de la presencia del Señor y habitó en la tierra de Nod,1 al oriente de Edén.2

1 Nod: territorio situado al este del Edén y cuyo significado es «fugitivo».
2 Edén: el huerto o jardín del Edén habría existido en la confluencia de los ríos Pisón (Arabia), Gihón (Etiopía), Hidekel o Tigris (Asiria) y Éufrates, junto al Mar Inferior (golfo Pérsico), en un territorio que hoy se correspondería con el este de Irak, el norte de Kuwait y el sur de Irán; sin embargo, algunos historiadores señalan su ubicación geográfica al sur de los montes de Ararat, en la zona oriental de la actual Turquía.
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Maldita será la tierra por tu causa

Maldita será la tierra por tu causa · Fotografía: Hengki Koentjoro
· Génesis, 14 ·
La desobediencia, 3:17-24
Maldita será la tierra por tu causa

Fotografía: Hengki Koentjoro

Al hombre le dijo:
—Porque hiciste caso a tu mujer y comiste del árbol prohibido, maldita será la tierra por tu causa y con trabajo comerás de ella todos los días de tu vida, te dará cardos y espinas, comerás hierba del campo y comerás el pan con el sudor de tu frente, hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella te sacaron, porque polvo eres y al polvo volverás.
El hombre llamó a su mujer Eva, por ser la madre de todos los que viven. El Señor Dios hizo unas túnicas de pieles para el hombre y la mujer y los vistió. Y entonces dijo:
—El hombre es ya como uno de nosotros en el conocimiento del bien y del mal, solo le falta extender su mano al árbol de la vida, tomar, comer y vivir para siempre.
Y el Señor Dios lo expulsó del Edén,1 para que trabajara la tierra de la que había sido tomado. Echó al hombre, y a oriente del jardín del Edén colocó a querubines2 y una espada de fuego que giraba en todas direcciones para que guardara el camino del árbol de la vida.

1 Edén: el huerto o jardín del Edén habría existido en la confluencia de los ríos Pisón (Arabia), Gihón (Etiopía), Hidekel o Tigris (Asiria) y Éufrates, junto al Mar Inferior (golfo Pérsico), en un territorio que hoy se correspondería con el este de Irak, el norte de Kuwait y el sur de Irán; sin embargo, algunos historiadores señalan su ubicación geográfica al sur de los montes de Ararat, en la zona oriental de la actual Turquía.
2 querubines: en la jerarquía celeste, los querubines forman parte de la tríada superior, junto a los serafines y los tronos, y son los ángeles encargados de custodiar la gloria de Dios. Su nombre significa «los próximos» y aparecen representados con la forma de un niño con alas.
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Del árbol del conocimiento no comerás

Del árbol del conocimiento no comerás · Fotografía: Didier Demaret
· Génesis, 10 ·
El huerto del Edén, 2:15-17
Del árbol del conocimiento no comerás

Fotografía: Didier Demaret

El Señor Dios tomó al hombre y lo colocó en el jardín del Edén,1 para que lo guardara y lo cultivara. Y dijo Dios al hombre: Puedes comer de todos los árboles del jardín; pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás.

1 Edén: el huerto o jardín del Edén habría existido en la confluencia de los ríos Pisón (Arabia), Gihón (Etiopía), Hidekel o Tigris (Asiria) y Éufrates, junto al Mar Inferior (golfo Pérsico), en un territorio que hoy se correspondería con el este de Irak, el norte de Kuwait y el sur de Irán; sin embargo, algunos historiadores señalan su ubicación geográfica al sur de los montes de Ararat, en la zona oriental de la actual Turquía.
 Diccionario del Génesis

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Y el cuarto río es el Éufrates

Y el cuarto río es el Éufrates · Fotografía: Hengki Koentjoro
· Génesis, 9 ·
El huerto del Edén, 2:10-14
Y el cuarto río es el Éufrates

Fotografía: Hengki Koentjoro

En el Edén1 nacía un río que regaba el huerto y después se dividía en cuatro brazos. El nombre del primero es Pisón2 y rodea todo el territorio de Havila, donde hay oro; el oro de esa región es de calidad, y también hay allí ámbar y ónice. El segundo río se llama Gihón,3 y rodea toda la Nubia.4 El nombre del tercero es Tigris,5 y corre al este de Asiria.6 Y el cuarto río es el Éufrates.7

1 Edén: el huerto o jardín del Edén habría existido en la confluencia de los ríos Pisón (Arabia), Gihón (Etiopía), Hidekel o Tigris (Asiria) y Éufrates, junto al Mar Inferior (golfo Pérsico), en un territorio que hoy se correspondería con el este de Irak, el norte de Kuwait y el sur de Irán; sin embargo, algunos historiadores señalan su ubicación geográfica al sur de los montes de Ararat, en la zona oriental de la actual Turquía.
2 Pisón: uno de los cuatro ríos del Edén, cuyo significado es «el que fluye», situado en la tierra de Havila, en la zona occidental de Arabia.
3 Gihón: uno de los cuatro ríos del Edén, ubicado en las actuales tierras de Etiopía.
4 Nubia: región situada al sur de Egipto y al norte de Sudán.
5 Tigris: uno de los dos ríos del valle de Mesopotamia, llamado también Hidekel, que cruza los actuales territorios de Turquía, Siria e Irak y desemboca en el golfo Pérsico.
6 Asiria: imperio situado en el norte de Mesopotamia, donde Nimrod fundó Nínive, Rejobot, Kalaj y Resén.
7 Éufrates: río cuyo nombre significa «bueno y caudaloso», el más occidental de Mesopotamia, que corre por los actuales territorios de Turquía, Siria e Irak y desemboca en el golfo Pérsico.
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El árbol del conocimiento

El árbol del conocimiento · Fotografía: Hossein Zare
· Génesis, 8 ·
El huerto del Edén, 2:5-9
El árbol del conocimiento

Fotografía: Hossein Zare

Y aún no había ningún arbusto del campo en la tierra ni brotaba hierba en el campo, porque el Señor Dios no había enviado lluvia a la tierra, ni había hombre que cultivase el campo y sacase un manantial para regar la superficie. Entonces Dios modeló al hombre con arcilla del suelo, sopló en su nariz aliento de vida y el hombre se convirtió en un ser vivo. El Señor plantó entonces un jardín en Edén,1 hacia el oriente, y colocó en él al hombre que había modelado. Y el Señor hizo brotar del suelo toda clase de árboles hermosos de ver y buenos de comer; además, hizo brotar el árbol de la vida en mitad del jardín y el árbol del conocimiento del bien y del mal.

Cartografía del Génesis · Territorio del Génesis
Cartografía del Génesis
Territorio histórico del Génesis

1 Edén: el huerto o jardín del Edén habría existido en la confluencia de los ríos Pisón (Arabia), Gihón (Etiopía), Hidekel o Tigris (Asiria) y Éufrates, junto al Mar Inferior (golfo Pérsico), en un territorio que hoy se correspondería con el este de Irak, el norte de Kuwait y el sur de Irán; sin embargo, algunos historiadores señalan su ubicación geográfica al sur de los montes de Ararat, en la zona oriental de la actual Turquía.
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Entre Elam y el Sinaí

Entre Elam y el Sinaí
· Cuentos del Mar Negro, 5 ·
Fran Vega
Entre Elam y el Sinaí

Un babilonio salió temprano de su casa e inició el camino hacia las tierras de Nínive y Asur, pues había llegado el momento de encontrar una respuesta a la duda que tanto le inquietaba. Bordeó el Éufrates y el Tigris y tras muchas jornadas de silencio llegó hasta el Taurus y Marqash sin que nadie hubiera podido contestar a su pregunta entre los valles y los montes o bajo los techos de adobe y de tapial. Llevaba consigo un pequeño retrato en nácar y marfil que mostraba a cuantos comerciantes y mercaderes hallaba, y hacía detener las caravanas portadoras de ricas telas y cuidadas especias para que los viajeros respondieran a su única demanda, pero de todos obtenía negativas y quietud.
Llegó hasta Damasco y las costas de Sidón, cruzó Samaria y el Neguev y sentado en el puerto de Aqaba un marinero de Elat por fin le respondió: «Babilonio, no busques más, regresa con los tuyos y duerme en paz». Aquel hombre recorrió entonces las viejas rutas asirias hasta los mercados de Petra y de Moab, alcanzó las ciudades de Palmira y de Dumah y llegó a las puertas de Babilonia con su retrato de nácar y marfil.
«Has tardado mucho, babilonio», escuchó el caminante al cruzar callado la puerta de su hogar. «Así es, babilonia», dijo en voz baja, «quise saber si eras las más bella de Summer y de Akkad, recorrí los pueblos de Mesopotamia y Canaán y conocí los desiertos arábigos desde el golfo de Elam hasta el mar del Sinaí, pero ahora sé que eres también la mujer más noble y buena de todos los territorios que los hombres han podido conocer». Aquella babilonia que tanto tiempo había esperado le miró a los ojos, puso en sus manos una vasija de agua fresca y le ofreció su pan.
Y durante todo el imperio siguiente, el que precedió a la dinastía del País del Mar, cada mañana se despertaron con el sol sobre las nueces y el centeno y el único alboroto de los mirlos.

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© Fran Vega, 2013