No los hallarían aunque los buscasen

No los hallarían aunque los buscasen · Fotografía: Aleksandr Smirnov
· El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, 66 ·
Miguel de Cervantes, 1605
Primera parte, Capítulo VII
«De la segunda salida de nuestro buen caballero
don Quijote de la Mancha»
No los hallarían aunque los buscasen
Fotografía: Aleksandr Smirnov

Dio luego don Quijote orden en buscar dineros, y, vendiendo una cosa y empeñando otra y malbaratándolas todas, llegó una razonable cantidad. Acomodóse asimismo de una rodela1 que pidió prestada a un su amigo, y, pertrechando su rota celada2 lo mejor que pudo, avisó a su escudero Sancho del día y la hora que pensaba ponerse en camino, para que él se acomodase de lo que viese que más le era menester. Sobre todo, le encargó que llevase alforjas. Él dijo que sí llevaría y que asimismo pensaba llevar un asno que tenía muy bueno, porque él no estaba duecho a andar mucho a pie. En lo del asno reparó un poco don Quijote, imaginando si se le acordaba si algún caballero andante había traído escudero caballero asnalmente, pero nunca le vino alguno a la memoria; mas, con todo esto, determinó que le llevase, con presupuesto de acomodarle de más honrada caballería en habiendo ocasión para ello, quitándole el caballo al primer descortés caballero que topase. Proveyóse de camisas y de las demás cosas que él pudo, conforme al consejo que el ventero3 le había dado; todo lo cual hecho y cumplido, sin despedirse Panza de sus hijos y mujer, ni don Quijote de su ama y sobrina, una noche se salieron del lugar sin que persona los viese, en la cual caminaron tanto, que al amanecer se tuvieron por seguros de que no los hallarían aunque los buscasen.

1 rodela: escudo redondo y delgado que, embrazado en el brazo izquierdo, cubría el pecho al que se servía de él peleando con espada «a la romana», es decir, de pie.
2 celada: pieza de la armadura destinada a proteger la cabeza; la celada de encaje tenía en la base una pieza o falda que se encajaba en la coraza.
3 ventero: el autor se refiere al encuentro entre don Quijote y el ventero narrado en el capítulo III.
 Diccionario de Don Quijote

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Todo se lo llevó el mismo diablo

Todo se lo llevó el mismo diablo
· El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, 63 ·
Miguel de Cervantes, 1605
Primera parte, Capítulo VII
«De la segunda salida de nuestro buen caballero
don Quijote de la Mancha»
Todo se lo llevó el mismo diablo

Aquella noche quemó y abrasó el ama cuantos libros había en el corral y en toda la casa, y tales debieron de arder que merecían guardarse en perpetuos archivos; mas no lo permitió su suerte y la pereza del escrutiñador, y así se cumplió el refrán en ellos de que pagan a las veces justos por pecadores.
Uno de los remedios que el cura y el barbero dieron por entonces para el mal de su amigo fue que le murasen y tapiasen el aposento de los libros, porque cuando se levantase, no los hallase —quizá quitando la causa cesaría el efecto—, y que dijesen que un encantador se los había llevado, y el aposento y todo; y así fue hecho con mucha presteza.
De allí a dos días se levantó don Quijote, y lo primero que hizo fue ir a ver sus libros, y, como no hallaba el aposento donde le había dejado, andaba de una en otra parte buscándole. Llegaba adonde solía tener la puerta, y tentábala con las manos, y volvía y revolvía los ojos por todo, sin decir palabra; pero al cabo de una buena pieza preguntó a su ama que hacia qué parte estaba el aposento de sus libros. El ama, que ya estaba bien advertida de lo que había de responder, le dijo:
—¿Qué aposento o qué nada busca vuestra merced? Ya no hay aposento ni libros en esta casa, porque todo se lo llevó el mismo diablo.

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Que este libro se escarde y limpie

Que este libro se escarde y limpie
· El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, 60 ·
Miguel de Cervantes, 1605
Primera parte, Capítulo VI
«Del donoso y grande escrutinio que el cura y el barbero
hicieron en la librería de nuestro ingenioso hidalgo»
Que este libro se escarde y limpie

Este que se sigue —dijo el barbero—, es La Diana, llamada segunda, del Salmantino,1 y este, otro que tiene el mismo nombre, cuyo autor es Gil Polo.2
—Pues la del Salmantino —respondió el cura— acompañe y acreciente el número de los condenados al corral, y la de Gil Polo se guarde como si fuera del mismo Apolo;3 y pase adelante, señor compadre, y démonos prisa, que se va haciendo tarde.
—Este libro es —dijo el barbero abriendo otro— Los diez libros de Fortuna de amor, compuestos por Antonio de Lofraso,4 poeta sardo.
—Por las órdenes que recibí —dijo el cura—, que desde que Apolo fue Apolo y las musas musas, y los poetas poetas, tan gracioso ni tan disparatado libro como ese no se ha compuesto, y que, por su camino, es el mejor y el más único de cuantos de este género han salido a la luz del mundo, y el que no le ha leído puede hacer cuenta que no ha leído jamás cosa de gusto. Dádmele acá, compadre, que precio más haberle hallado que si me dieran una sotana de raja de Florencia.5
Púsole aparte con grandísimo gusto, y el barbero prosiguió diciendo:
—Estos que se siguen son: El pastor de Iberia,6 Ninfas de Henares7 y Desengaños de celos.8
—Pues no hay más que hacer —dijo el cura—, sino entregarlos al brazo seglar9 del ama, y no se me pregunte el porqué, que sería nunca acabar.
—Este que viene es El pastor de Fílida.10
—No es ese pastor —dijo el cura—, sino muy discreto cortesano; guárdese como joya preciosa.
—Este grande que aquí viene se intitula —dijo el barbero— Tesoro de varias poesías.11
—Como ellas no fueran tantas —dijo el cura—, fueran más estimadas; menester es que este libro se escarde y limpie de algunas bajezas que entre sus grandezas tiene; guárdese, porque su autor es amigo mío, y por respeto de otras más heroicas y levantadas obras que ha escrito.

1 Salmantino: Alonso Pérez, médico natural de Salamanca y autor de Segunda parte de la Diana, publicada en 1563.
2 Gil Polo: Gaspar Gil Polo (1530-1584), escritor valenciano autor de La Diana enamorada, publicada en 1564.
3 Apolo: en la mitología greco-romana, dios del sol y de la música, inventor de la poesía y jefe de las musas. Hijo de Zeus y Leto y hermano gemelo de Artemisa.
4 Antonio de Lofraso: poeta sardo (h. 1540-1600), autor de la obra pastoril Los diez libros de Fortuna de Amor, publicada en Barcelona en 1573.
5 raja de Florencia: paño muy costoso, de lana fina, que comenzó a usarse en Florencia en el siglo XVI.
6 El pastor de Iberia: novela pastoril del escritor español Bernardo de la Vega (1560-1625) publicada en Sevilla en 1591.
7 Ninfas y pastores del Henares: novela pastoril publicada en Alcalá en 1587 y escrita por Bernardo González de Bobadilla.
8 Desengaño de celos: novela pastoril escrita por Bartolomé López de Enciso y publicada en Madrid en 1586.
9 brazo seglar: el Tribunal de la Inquisición entregaba sus condenados a la justicia criminal —el brazo seglar de la sociedad, frente al eclesiástico— para que se ejecutase la sentencia.
10 El pastor de Fílida: novela pastoril escrita por Luis Gálvez de Montalvo (1549-1591) y publicada en Madrid en 1582.
11 Tesoro de varias poesías: recopilación poética debida a Pedro de Padilla (1540-1599) y aparecida en Madrid en 1580.
 Diccionario de Don Quijote

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Llevadle a casa y leedle

Llevadle a casa y leedle · Fotografía: Richard Kalvar
· El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, 58 ·
Miguel de Cervantes, 1605
Primera parte, Capítulo VI
«Del donoso y grande escrutinio que el cura y el barbero
hicieron en la librería de nuestro ingenioso hidalgo»
Llevadle a casa y leedle

Fotografía: Richard Kalvar

Y sin querer cansarse más en leer libros de caballerías, mandó al ama que tomase todos los grandes1 y diese con ellos en el corral. No se dijo a tonta ni a sorda, sino a quien tenía más gana de quemallos que de echar una tela, por grande y delgada que fuera; y asiendo casi ocho de una vez, los arrojó por la ventana. Por tomar muchos juntos, se le cayó uno a los pies del barbero, que le tomó gana de ver de quién era, y vio que decía: Historia del famoso caballero Tirante el Blanco.2
—¡Válame Dios3 —dijo el cura, dando una gran voz—, que aquí está Tirante el Blanco! Dádmele acá, compadre, que hago cuenta que he hallado en él un tesoro de contento y una mina de pasatiempos. Aquí está don Quirieleisón de Montalbán, valeroso caballero, y su hermano Tomás de Montalbán, y el caballero Fonseca, con la batalla que el valiente de Tirante hizo con el alano, y las agudezas de la doncella Placerdemivida, con los amores y embustes de la viuda Reposada, y la señora Emperatriz, enamorada de Hipólito, su escudero.4 Dígoos verdad, señor compadre, que por su estilo es este el mejor libro del mundo; aquí comen los caballeros, y duermen y mueren en sus camas, y hacen testamento antes de su muerte, con otras cosas de que todos los demás libros de este género carecen. Con todo eso, os digo que merecía el que le compuso, pues no hizo tantas necedades de industria, que le echaran a galeras por todos los días de su vida. Llevadle a casa y leedle, y veréis que es verdad cuanto de él os he dicho.

1 grandes: los libros de caballerías se imprimían en gran formato, frente a los de versos o los pastoriles, que se editaban normalmente en octavo o aun en tamaños «de faltriquera».
2 Tirante el Blanco: libro de caballerías escrito por el valenciano Joanot Martorell (1413-1468) y publicado en Valencia en 1490 con el título Tirant lo Blanch, cuya traducción al castellano apareció en Valladolid en 1511.
3 ¡válame Dios!: expresión de sorpresa, en la que «vala» se usaba por el moderno «valga».
4 Quirieleisón de Montalbán, Tomás de Montalbán, el caballero Fonseca, Placerdemivida, Reposada, Emperatriz e Hipólito: todos los personajes citados por el cura pertenecen al libro de caballerías Tirante el Blanco (1490).
→ Diccionario de Don Quijote

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Por disparatado y arrogante

Por disparatado y arrogante
· El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, 55 ·
Miguel de Cervantes, 1605
Primera parte, Capítulo VI
«Del donoso y grande escrutinio que el cura y el barbero
hicieron en la librería de nuestro ingenioso hidalgo»
Por disparatado y arrogante

Este que viene —dijo el barbero—, es Amadís de Grecia,1 y aun todos los de este lado, a lo que creo, son del mismo linaje de Amadís.
—Pues vayan todos al corral —dijo el cura—; que a trueco de quemar a la reina Pintiquiniestra y al pastor Darinel,2 y a sus églogas, y a las endiabladas y revueltas razones de su autor, quemaré con ellos al padre que me engendró, si anduviera en figura de caballero andante.
—De ese parecer soy yo —dijo el barbero.
—Y aun yo —añadió la sobrina.
—Pues así es —dijo el ama—, vengan, y al corral con ellos.
Diéronselos, que eran muchos, y ella ahorró la escalera, y dio con ellos por la ventana abajo.
—¿Quién es ese tonel? —dijo el cura.
—Este es —respondió el barbero— Don Olivante de Laura.3
—El autor de ese libro —dijo el cura— fue el mismo que compuso a Jardín de flores,4 y en verdad que no sepa determinar cuál de los dos libros es más verdadero, o, por decir mejor, menos mentiroso; solo sé decir que este irá al corral, por disparatado y arrogante.
—Este que se sigue es Florismarte de Hircania5 —dijo el barbero.
—¿Ahí está el señor Florismarte? —replicó el cura—. Pues a fe que ha de parar presto en el corral, a pesar de su extraño nacimiento y sonadas aventuras, que no da lugar a otra cosa la dureza y sequedad de su estilo. Al corral con él, y con esotro, señora ama.
—Que me place, señor mío —respondía ella; y con mucha alegría ejecutaba lo que le era mandado.
—Este es El caballero Platir6 —dijo el barbero.
—Antiguo libro es ese —dijo el cura—, y no hallo en él cosa que merezca venia. Acompañe a los demás sin réplica.
Y así fue hecho.

1 Amadís de Grecia: libro de caballerías atribuido a Feliciano de Silva (h. 1485-1554) y publicado en Cuenca en 1530 con el título Nono libro de Amadís de Gaula, que es la crónica del muy valiente y esforzado príncipe y Caballero de la Ardiente Espada Amadís de Grecia, hijo de Lisuarte de Grecia, emperador de Constantinopla y de Trapisonda y rey de Rodas, que trata de sus grandes hechos en armas y extraños amores. El protagonista del mismo nombre es llamado en ocasiones el Caballero de la Muerte.
2 Pintiquiniestra y Darinel: personajes del Amadís de Grecia.
3 Don Olivante de Laura: libro de caballerías escrito por Antonio de Torquemada (1507-1569) y publicado en Barcelona en 1564 con el título Historia del invencible caballero Don Olivante de Laura, Príncipe de Macedonia, que por sus admirables hazañas vino a ser Emperador de Constantinopla.
4 Jardín de flores: obra de Antonio de Torquemada (1507-1569) publicada en Salamanca en 1570 con el título Jardín de flores curiosas, en que se tratan algunas materias de humanidad, philosophia, theologia y geographia, con otras curiosas y apacibles.
5 Florismarte de Hircania: libro de caballerías escrito por Melchor Ortega (h. 1520-1556) y publicado en Valladolid en 1556 con el título Primera parte de la grande historia del muy animoso y esforzado príncipe Felixmarte de Hircania, y de su estraño nascimiento. Hircania era una región del Asia Menor cuyos habitantes y animales se caracterizaban por su crueldad. A lo largo de la obra el nombre del protagonista pasa de Felixmarte a Florismarte, por lo que es citado de las dos maneras.
6 El caballero Platir: libro de caballerías probablemente escrito por Francisco de Enciso Zárate (h. 1510-1570) e impreso en Valladolid en 1533 con el título La crónica del muy valiente y esforzado caballero Platir, hijo del invencible emperador Primaleón.
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«Sean estos libros condenados al fuego»

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No esté aquí algún encantador y nos encante

No esté aquí algún encantador y nos encante
· El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, 53 ·
Miguel de Cervantes, 1605
Primera parte, Capítulo VI
«Del donoso y grande escrutinio que el cura y el barbero
hicieron en la librería de nuestro ingenioso hidalgo»
No esté aquí algún encantador y nos encante

Pidió las llaves a la sobrina del aposento donde estaban los libros autores del daño, y ella se las dio de muy buena gana. Entraron dentro todos, y la ama con ellos, y hallaron más de cien cuerpos de libros grandes muy bien encuadernados, y otros pequeños; y, así como el ama los vio, volviose a salir del aposento con gran priesa y tornó luego con una escudilla de agua bendita y un hisopo,1 y dijo:
—Tome vuestra merced, señor licenciado; rocíe este aposento, no esté aquí algún encantador de los muchos que tienen estos libros y nos encanten, en pena de las que les queremos dar echándolos del mundo.
Causó risa al licenciado la simplicidad del ama, y mandó al barbero que le fuese dando de aquellos libros, uno a uno, para ver de qué trataban, pues podía ser hallar algunos que no mereciesen castigo de fuego.
—No —dijo la sobrina—, no hay para qué perdonar a ninguno, porque todos han sido los dañadores; mejor será arrojallos por las ventanas al patio y hacer un rimero2 de ellos y pegarles fuego, y, si no, llevarlos al corral, y allí se hará la hoguera, y no ofenderá el humo.

1 hisopo: utensilio usado en las iglesias y en algunas casas particulares para dar o esparcir agua bendita.
2 rimero: montón de cosas puestas unas sobre otras.
→ Diccionario de Don Quijote

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«Todo era molimiento por combatir contra jayanes»
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El más delicado entendimiento de toda la Mancha

El más delicado entendimiento de toda la Mancha · Fotografía: Ramón Masats
· El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, 50 ·
Miguel de Cervantes, 1605
Primera parte, Capítulo V
«Donde se prosigue la narración de la desgracia de nuestro caballero»
El más delicado entendimiento de toda la Mancha

Fotografía: Ramón Masats

En estas pláticas y en otras semejantes llegaron al lugar, a la hora que anochecía, pero el labrador aguardó a que fuese algo más noche, porque no viesen al molido hidalgo tan mal caballero. Llegada, pues, la hora que le pareció, entró en el pueblo, y en la casa de don Quijote, la cual halló toda alborotada, y estaban en ella el cura y el barbero del lugar, que eran grandes amigos de don Quijote, que estaba diciéndoles su ama a voces:
—¿Qué le parece a vuestra merced, señor licenciado Pero Pérez —que así se llamaba el cura—, de la desgracia de mi señor? Tres días ha que no aparecen él, ni el rocín,1 ni la adarga,2 ni la lanza, ni las armas. ¡Desventurada de mí!, que me doy a entender, y así es ello la verdad como nací para morir, que estos malditos libros de caballerías que él tiene y suele leer tan de ordinario le han vuelto el juicio; que ahora me acuerdo haberle oído decir muchas veces, hablando entre sí, que quería hacerse caballero andante e irse a buscar las aventuras por esos mundos. Encomendados sean a Satanás y a Barrabás tales libros, que así han echado a perder el más delicado entendimiento que había en toda la Mancha.3

1 rocín: caballo de mala traza, basto y de poca alzada, término del que procede el nombre de la montura de don Quijote: Rocinante.
2 adarga: escudo pequeño y de cuero, generalmente con forma de corazón u ovalada.
3 la Mancha: zona geográfica de la península ibérica que se extiende sobre las actuales provincias de Albacete, Ciudad Real, Cuenca y Toledo.
 Diccionario de Don Quijote

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Hacerse caballero andante con eterno nombre y fama

Hacerse caballero andante · Fotografía: Hélène Roger-Viollet
· El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, 10 ·
Miguel de Cervantes, 1605
Primera parte, Capítulo I
«Que trata de la condición y ejercicio del famoso y valiente
hidalgo don Quijote de la Mancha»
Hacerse caballero andante con eterno nombre y fama

Fotografía: Hélène Roger-Viollet

Decía él que el Cid Ruy Díaz1 había sido muy buen caballero, pero que no tenía que ver con el Caballero de la Ardiente Espada,2 que de sólo un revés había partido por medio dos fieros y descomunales gigantes. Mejor estaba con Bernardo del Carpio,3 porque en Roncesvalles4 había muerto a Roldán,5 el encantado, valiéndose de la industria de Hércules,6 cuando ahogó a Anteo,7 el hijo de la Tierra, entre los brazos. Decía mucho bien del gigante Morgante,8 porque, con ser de aquella generación gigantea, que todos son soberbios y descomedidos, él solo era afable y bien criado. Pero, sobre todos, estaba bien con Reinaldos de Montalbán,9 y más cuando le veía salir de su castillo y robar cuantos topaba, y cuando en allende robó aquel ídolo de Mahoma que era todo de oro, según dice su historia. Diera él, por dar una mano de coces al traidor de Galalón,10 al ama que tenía, y aún a su sobrina de añadidura.
En efecto, rematado ya su juicio, vino a dar en el más extraño pensamiento que jamás dio loco en el mundo, y fue que le pareció convenible y necesario, así para el aumento de su honra como para el servicio de su república, hacerse caballero andante y irse por todo el mundo con sus armas y caballo a buscar las aventuras y a ejercitarse en todo aquello que él había leído que los caballeros andantes se ejercitaban, deshaciendo todo género de agravio y poniéndose en ocasiones y peligros, donde, acabándolos, cobrase eterno nombre y fama. Imaginábase el pobre ya coronado por el valor de su brazo, por lo menos del imperio de Trapisonda;11 y así, con estos tan agradables pensamientos, llevado del extraño gusto que en ellos sentía, se dio priesa a poner en efecto lo que deseaba.

1 Cid Ruy Díaz: Rodrigo Díaz de Vivar (h. 1048-1099), caballero medieval cuyas batallas durante la conquista cristiana, y sus enfrentamientos con el rey Alfonso VI de Castilla, se narran en el Cantar de Mio Cid, obra anónima compuesta hacia el año 1200.
2 Caballero de la Ardiente Espada: forma en que es llamado Amadís de Gaula, protagonista del libro de caballerías, de autor incierto y escrito en el siglo XIV, aparecido en Zaragoza en 1508 con el título Los cuatro libros del virtuoso caballero Amadís de Gaula.
3 Bernardo del Carpio: personaje legendario que derrotó a Roldán en la batalla de Roncesvalles (778), lo que le convirtió en protagonista de diversos romances y libros de caballerías, como Historia de las hazañas y hechos del invencible caballero Bernardo del Carpio, poema escrito por Agustín Alonso y publicado en Toledo en 1585.
4 Roncesvalles: vía de paso entre Francia y Navarra en la que en 778 tuvo lugar la batalla entre las tropas vasconas y las de Carlomagno, dirigidas por Roldán.
5 Roldán: caballero al servicio de Carlomagno que murió en 778 durante la batalla de Roncesvalles y cuya figura protagoniza numerosos romances y cantares de la Edad Media, como el Cantar de Roldán (La Chanson de Roland), poema épico de finales del siglo XI.
6 Hércules o Heracles: héroe de la mitología griega, hijo de Zeus y Alcmena, identificado con las virtudes de fortaleza y resistencia.
7 Anteo: gigante de la mitología griega, fundador de Tingis (Tánger), que fue derrotado por Hércules al ser levantado para impedir que Gea le salvara.
8 Morgante: protagonista del poema épico-caballeresco del mismo título, compuesto en 1478 por el italiano Luigi Pulci (1432-1484) a partir del ciclo carolingio.
9 Reinaldos de Montalbán: caballero perteneciente a los Doce Pares de Francia y uno de los preferidos de don Quijote.
10 Galalón o Ganelón: según los romances medievales, traidor y culpable de la derrota de Roldán en la batalla de Roncesvalles.
11 Trapisonda o Trebisonda: una de las cuatro regiones, junto con Constantinopla, Tesalónica y Nicea, en que estaba dividido el imperio bizantino en el siglo XIII.
 Diccionario de Don Quijote

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«Quedó satisfecho de su fortaleza»

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Gran madrugador y amigo de la caza

Gran madrugador y amigo de la caza · Fotografía: Lewis W. Hine
· El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, 6 ·
Miguel de Cervantes, 1605
Primera parte, Capítulo I
«Que trata de la condición y ejercicio del famoso y valiente
hidalgo don Quijote de la Mancha»
Gran madrugador y amigo de la caza

Fotografía: Lewis W. Hine

Tenía en su casa una ama que pasaba de los cuarenta y una sobrina que no llegaba a los veinte, y un mozo de campo y plaza1 que así ensillaba el rocín2 como tomaba la podadera. Frisaba la edad de nuestro hidalgo3 con los cincuenta años.4 Era de complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro, gran madrugador y amigo de la caza. Quieren decir que tenía el sobrenombre de «Quijada», o «Quesada», que en esto hay alguna diferencia en los autores que deste caso escriben, aunque por conjeturas verisímiles se deja entender que se llamaba «Quijana». Pero esto importa poco a nuestro cuento; basta que en la narración de él no se salga un punto de la verdad.

1 de campo y plaza: que sirve para todo.
2 rocín: caballo de mala traza, basto y de poca alzada, término del que procede el nombre de la montura de don Quijote: Rocinante.
3 hidalgo: persona que por linaje pertenecía al estamento inferior de la nobleza.
4 En la época de Cervantes, a principios del siglo XVII, la esperanza de vida estaba situada entre los veinte y los treinta años, y tan solo un diez por ciento de la población alcanzaba los cincuenta y, raramente, los sesenta años. Por tanto, es don Quijote un hombre mayor que ha superado de largo la media de edad.
 Diccionario de Don Quijote

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«Un hidalgo de los de lanza en astillero»
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«Se daba a leer libros de caballerías»

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