Intrépidas aventuras de perpleja perspectiva · Fotografía: Jacques-Henri Lartigue
· Diario de un hombre ridículo, 74 ·
Fran Vega
Intrépidas aventuras de perpleja perspectiva
Fotografía: Jacques-Henri Lartigue

Ayer por la tarde iba yo paseando por la avenida de los Iscariotes en compañía de mi primo Escolástico, que me explicaba con monástica paciencia las innúmeras características de los velocípedos, cuando observamos una escena prodigiosa que nos dejó sumidos en la perplejidad, cuando no en el más grande de los atolondramientos. Resulta que un caballero de buen porte circulaba por la calzada a lomos de uno de estos extraordinarios artefactos sin importarle el tráfico rodado ni la brisa vespertina y saludaba con mucho contento a los alegres contribuyentes que caminaban por la acera al tiempo que transitaba y sonreía sin perder el control de su insólita maquinaria, pues aparentaba ser un hombre de provecho y perspectiva, de los que nunca pierden las mientes ni el magín ante los episodios circundantes de la vida cotidiana. Yo me quedé estupefacto ante semejante demostración de pericia y facultad y crucé en un periquete la glorieta de los Lirios para dar cuenta del episodio a mis amistades del cafetín de Tadeo, quienes apenas podían dar crédito a esta intrépida aventura y pedían pormenores y comentos sobre la hazaña presenciada. Y esta fue la razón que me condujo a postergar el verdadero entendimiento del suceso, pues hasta que no ingerí una gaseosa no pude comprender que el antedicho gentilhombre lucía chaleco y sombrero según nuestras nobilérrimas usanzas y que su adecuada indumentaria en ningún momento le impedía pedalear con entusiasmo ni atender a las damiselas que con tanta diligencia pasean por las avenidas, lo que me aviva en el caletre la formidable idea de procurarme uno de estos admirados velocípedos. Con razón decía siempre el difunto Honorino, que no por casualidad regentaba un prospérrimo taller de picaportes, que los inventos de nuestra insigne población son un portento de la ciencia.

Capítulo anterior
«Espléndidos veranos de ideas y artilugios»

Inicio
Diario de un hombre ridículo

© Fran Vega, 2017

Anuncios

Comente si lo desea

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s