Quien no hurta en el mundo, no vive · Fotografía: Lutz Dille
· Historia de la vida del Buscón, 4 ·
Francisco de Quevedo, 1626
Libro Primero, Capítulo I
«En que cuenta quién es el Buscón»
Quien no hurta en el mundo, no vive
Fotografía: Lutz Dille

Hubo grandes diferencias entre mis padres sobre a quién había de imitar en el oficio, mas yo, que siempre tuve pensamientos de caballero desde chiquito, nunca me apliqué a uno ni a otro. Decíame mi padre:
—Hijo, esto de ser ladrón no es arte mecánica, sino liberal.1
Y de allí a un rato, habiendo suspirado, decía de manos:2
—Quien no hurta en el mundo, no vive. ¿Por qué piensas que los alguaciles y jueces nos aborrecen tanto? Unas veces nos destierran, otras nos azotan y otras nos cuelgan… no lo puedo decir sin lágrimas (lloraba como un niño el buen viejo, acordándose de las que le habían batanado3 las costillas). Porque no querrían que donde están hubiese otros ladrones sino ellos y sus ministros. Mas de todo nos libró la buena astucia. En mi mocedad siempre andaba por las iglesias,4 y no de puro buen cristiano. Muchas veces me hubieran llorado en el asno si hubiera cantado en el potro.5 Nunca confesé sino cuando lo mandaba la Santa Madre Iglesia. Preso estuve por pedigüeño en caminos y a pique de que me esteraran el tragar6 y de acabar todos mis negocios con diez y seis maravedís:7 diez de soga y seis de cáñamo. Mas de todo me ha sacado el punto en boca, el chitón y los nones.8 Y con esto y mi oficio, he sustentado a tu madre lo más honradamente que he podido.
—¿Cómo a mí sustentado? —dijo ella con grande cólera—. Yo os he sustentado a vos, y sacádoos de las cárceles con industria9 y mantenídoos en ellas con dinero. Si no confesábades, ¿era por vuestro ánimo o por las bebidas que yo os daba? ¡Gracias a mis botes!10 Y si no temiera que me habían de oír en la calle, yo dijera lo de cuando entré por la chimenea y os saqué por el tejado.

1 arte liberal: se refiere el personaje a que no es un trabajo manual, de escasa consideración social, sino artístico e intelectual.
2 de manos: con las manos puestas como si estuviera rezando.
3 batanar: abatanar, golpear, como se hacía con los paños para quitarles la grasa.
4 iglesias: las iglesias tenían derecho de asilo y los delincuentes se refugiaban en ellas.
5 potro: instrumento de tortura para que los delincuentes confesaran o cantaran sus delitos.
6 esterar el tragar: ahorcar, pues la soga de la horca se hacía de esparto, como las esteras.
7 maravedí: moneda antigua castellana, utilizada entre los siglos XII y XIX, empleada también como unidad de cuenta. En la época de Quevedo, 34 maravedíes equivalían a 1 real de plata y 16 reales de plata equivalían a 1 escudo de oro.
8 punto en boca, chitón, nones: expresiones usadas para la negación de los delitos.
9 industria: ingenio.
10 botes: referencia a sus dotes como hechicera.
→ Diccionario del Buscón

Capítulo anterior
«Virgos como soles»
Capítulo siguiente
«Yo quería aprender virtud»

Inicio
Historia de la vida del Buscón
Anuncios

2 comentarios en “Quien no hurta en el mundo, no vive

Comente si lo desea

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s