Que este libro se escarde y limpie
· El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, 60 ·
Miguel de Cervantes, 1605
Primera parte, Capítulo VI
«Del donoso y grande escrutinio que el cura y el barbero
hicieron en la librería de nuestro ingenioso hidalgo»
Que este libro se escarde y limpie

Este que se sigue —dijo el barbero—, es La Diana, llamada segunda, del Salmantino,1 y este, otro que tiene el mismo nombre, cuyo autor es Gil Polo.2
—Pues la del Salmantino —respondió el cura— acompañe y acreciente el número de los condenados al corral, y la de Gil Polo se guarde como si fuera del mismo Apolo;3 y pase adelante, señor compadre, y démonos prisa, que se va haciendo tarde.
—Este libro es —dijo el barbero abriendo otro— Los diez libros de Fortuna de amor, compuestos por Antonio de Lofraso,4 poeta sardo.
—Por las órdenes que recibí —dijo el cura—, que desde que Apolo fue Apolo y las musas musas, y los poetas poetas, tan gracioso ni tan disparatado libro como ese no se ha compuesto, y que, por su camino, es el mejor y el más único de cuantos de este género han salido a la luz del mundo, y el que no le ha leído puede hacer cuenta que no ha leído jamás cosa de gusto. Dádmele acá, compadre, que precio más haberle hallado que si me dieran una sotana de raja de Florencia.5
Púsole aparte con grandísimo gusto, y el barbero prosiguió diciendo:
—Estos que se siguen son: El pastor de Iberia,6 Ninfas de Henares7 y Desengaños de celos.8
—Pues no hay más que hacer —dijo el cura—, sino entregarlos al brazo seglar9 del ama, y no se me pregunte el porqué, que sería nunca acabar.
—Este que viene es El pastor de Fílida.10
—No es ese pastor —dijo el cura—, sino muy discreto cortesano; guárdese como joya preciosa.
—Este grande que aquí viene se intitula —dijo el barbero— Tesoro de varias poesías.11
—Como ellas no fueran tantas —dijo el cura—, fueran más estimadas; menester es que este libro se escarde y limpie de algunas bajezas que entre sus grandezas tiene; guárdese, porque su autor es amigo mío, y por respeto de otras más heroicas y levantadas obras que ha escrito.

1 Salmantino: Alonso Pérez, médico natural de Salamanca y autor de Segunda parte de la Diana, publicada en 1563.
2 Gil Polo: Gaspar Gil Polo (1530-1584), escritor valenciano autor de La Diana enamorada, publicada en 1564.
3 Apolo: en la mitología greco-romana, dios del sol y de la música, inventor de la poesía y jefe de las musas. Hijo de Zeus y Leto y hermano gemelo de Artemisa.
4 Antonio de Lofraso: poeta sardo (h. 1540-1600), autor de la obra pastoril Los diez libros de Fortuna de Amor, publicada en Barcelona en 1573.
5 raja de Florencia: paño muy costoso, de lana fina, que comenzó a usarse en Florencia en el siglo XVI.
6 El pastor de Iberia: novela pastoril del escritor español Bernardo de la Vega (1560-1625) publicada en Sevilla en 1591.
7 Ninfas y pastores del Henares: novela pastoril publicada en Alcalá en 1587 y escrita por Bernardo González de Bobadilla.
8 Desengaño de celos: novela pastoril escrita por Bartolomé López de Enciso y publicada en Madrid en 1586.
9 brazo seglar: el Tribunal de la Inquisición entregaba sus condenados a la justicia criminal —el brazo seglar de la sociedad, frente al eclesiástico— para que se ejecutase la sentencia.
10 El pastor de Fílida: novela pastoril escrita por Luis Gálvez de Montalvo (1549-1591) y publicada en Madrid en 1582.
11 Tesoro de varias poesías: recopilación poética debida a Pedro de Padilla (1540-1599) y aparecida en Madrid en 1580.
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3 comentarios en “Que este libro se escarde y limpie

  1. Ese tono-actitud del escrutador-inquisidor de la librería, marcando lo que debe o no debe salvarse de la quema, es es presagio de la censura real de las mentes en la España católica-imperial, donde sin dificultad se cree juzgar a personas, no sólo su muestras culturales, desde una verdad poseída sin dificultad alguna, porque dudar es sólo cosa del diablo.

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  2. Reconozco la imprecisión en la palabra “presagio” de mi comentario, ya que Cervantes experimentó el temor y el dolor del imperial-catolicismo en sus carnes, se postulaba que era erasmista, o afín a sus tesis reformistas, otro peligro en la España de su época. Cierto que ficciona el narrador como del lado del censor, ¿para despistar? O uno más de sus juegos irónicos, ironía de la que ha aprendido y bebido Fran Vega, supongo, entre otras fuentes.

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