¡Gente cobarde, gente cautiva!
· El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, 44 ·
Miguel de Cervantes, 1605
Primera parte, Capítulo IV
«De lo que le sucedió a nuestro caballero cuando salió de la venta»
¡Gente cobarde, gente cautiva!

Señor caballero —replicó el mercader—, suplico a vuestra merced en nombre de todos estos príncipes que aquí estamos que, porque no encarguemos nuestras conciencias confesando una cosa por nosotros jamás vista ni oída, y más siendo tan en perjuicio de las emperatrices y reinas del Alcarria1 y Extremadura,2 que vuestra merced sea servido de mostrarnos algún retrato de esa señora, aunque sea tamaño como un grano de trigo; que por el hilo se sacará el ovillo y quedaremos con esto satisfechos y seguros, y vuestra merced quedará contento y pagado; y aun creo que estamos ya tan de su parte que, aunque su retrato nos muestre que es tuerta de un ojo y que del otro le mana bermellón y piedra azufre, con todo eso, por complacer a vuestra merced, diremos en su favor todo lo que quisiere.
—No le mana, canalla infame —respondió don Quijote encendido en cólera—, no le mana, digo, eso que decís, sino ámbar y algalia3 entre algodones; y no es tuerta ni corcovada, sino más derecha que un huso de Guadarrama.4 Pero vosotros pagaréis la grande blasfemia que habéis dicho contra tamaña beldad como es la de mi señora.
Y, en diciendo esto, arremetió con la lanza baja contra el que lo había dicho, con tanta furia y enojo que, si la buena suerte no hiciera que en la mitad del camino tropezara y cayera Rocinante, lo pasara mal el atrevido mercader. Cayó Rocinante y fue rodando su amo una buena pieza por el campo, y, queriéndose levantar, jamás pudo: tal embarazo le causaban la lanza, adarga,5 espuelas y celada,6 con el peso de las antiguas armas. Y, entre tanto que pugnaba por levantarse y no podía, estaba diciendo:
—¡Non fuyáis, gente cobarde, gente cautiva, atended que no por culpa mía, sino de mi caballo, estoy aquí tendido!

1 Alcarria: comarca de la submeseta sur que comprende parte de las actuales provincias de Guadalajara, Cuenca y Madrid.
2 Extremadura: región del occidente peninsular fronteriza con Portugal, que comprende las actuales provincias de Cáceres y Badajoz.
3 algalia: ungüento oloroso utilizado en perfumería y con consistencia similar a la de la miel.
4 Guadarrama: zona montañosa que se extiende sobre las actuales provincias de Madrid, Segovia y Ávila, cuya madera se usaba para fabricar husos de calidad.
5 adarga: escudo pequeño y de cuero, generalmente con forma de corazón u ovalada.
6 celada: pieza de la armadura destinada a proteger la cabeza; la celada de encaje tenía en la base una pieza o falda que se encajaba en la coraza.
→ Diccionario de Don Quijote

Capítulo anterior
«Confiado en la razón que de mi parte tengo»
Capítulo siguiente
«Aquella era propia desgracia de caballeros andantes»

Inicio
El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha
Anuncios

Comente si lo desea

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s