Cabales remedios para las ocurrencias · Fotografía: Tommy Ingberg
· Diario de un hombre ridículo, 44 ·
Fran Vega
Cabales remedios para las ocurrencias
Fotografía: Tommy Ingberg

Se están produciendo en nuestra excelsa subcomarca algunos cambios sorprendentes en los que no dejo de pensar un ratito cada tarde. Amalio, el del Sindicato de Oficinistas, ha resuelto acudir al trabajo sin corbata, lo que me resulta incomprensible en un hombre con un predicamento como el suyo. Cuando dejó de usar sombrero me pareció una extravagancia que solo podía ser resultado de un alboroto transitorio, pero abandonar la corbata en el armario y acudir a la oficina luciendo la medallita de la Virgen de la Tregua resulta todo un despropósito en alguien que camina por las calles con la testa en evidencia. Tadeo, por su parte, ha decidido que los domingos en el cafetín no solo servirá ponche por las tardes, sino naranjada y limonada en vaso alto y con pajita, que por algo la semana pasada invirtió sus alcancías en un artilugio manual adquirido con este fin, y ha colocado un pizarrón en la entrada con este ingenioso y sugerente anuncio: «Hay naranjada. Hay limonada». Ginés, que es la monda, dijo que tenía que escribirlo también en germánico y londinense, pero ni siquiera Carioco supo traducirlo, y eso que es el más feo de los hermanos Hinojosa, así que Justito dibujó unas naranjas muy graciosas junto a unos cubitos de hielo y se olvidó de los limones. También quiere sustituir las croquetas de gallina por unas modernas empanadillas de chicharrones y que los frutos secos de la barra precedan en importancia a las torrijas, porque dice que así su balanza de pagos tendrá espléndidas mejoras. Yo no sé bien qué significan estas cosas, porque a mí me parece que lo más importante es que todas las amistades estemos contentas mientras jugamos al guiñote o parloteamos de los relevantes episodios que nos acontecen a diario, pero por hoy ya he cavilado bastante, así que voy a tomar de inmediato media copita de brandy, porque dice Don Helesponto que es muy bueno para las ocurrencias.

Capítulo anterior
«La ordenación del mundo relevante»
Capítulo siguiente
«Las cosas que yo no puedo comprender»

Inicio
Diario de un hombre ridículo

© Fran Vega, 2016

Anuncios

Comente si lo desea

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s