Las personas razonables caminan muy contentas
· Diario de un hombre ridículo, 39 ·
Fran Vega
Las personas razonables caminan muy contentas

Como ya estamos casi en otoño, que es una parte estupenda del año, paso las tardes sentado con todos mis amigos junto a la puerta del cafetín para aprovechar los últimos efluvios del solecito vespertino. Veo pasar muchas damiselas distinguidas a las que saludo con un toque de sombrero y a muchos caballeros con cara de preocupación, como si tuvieran alguna cosa en sus mentes que no les deja descansar. Yo ya sé que a veces no entiendo las cosas, pero no acierto a comprender qué motivos pueden tener estos señores para caminar tan cabizbajos, si hasta en la cantina del Sindicato de Oficinistas gobierna la tranquilidad y Justito tiene bien asegurado el suministro de gaseosas y frutos secos. Dice Ginés, que es la monda, que a estos individuos les contrata el ayuntamiento de nuestra insigne población para que vayan muy serios por las calles y den mucho postín a la ciudad, pero a mí me parece que es una de sus chanzas, porque a veces se pone a parlotear con nosotros y adopta actitudes de mucha guasa. Además, mi bisabuelo Conrado y mi abuelo Conradino también eran hombres muy serios, pero caminaban por las avenidas mirando al frente y muy contentos, que es lo que se espera de las personas razonables de verdad. Creo que lo mejor será que pregunte por esta importantérrima cuestión al doctor Islallana, que por algo es mi callista de cabecera, y que saque de la cómoda los chalecos oscuritos, por si comienza a llover.

Capítulo anterior
«Un encuentro venturoso»
Capítulo siguiente
«Relaciones sociales en el mundo relevante»

Inicio
Diario de un hombre ridículo

© Fran Vega, 2016

Anuncios

2 comentarios en “Las personas razonables caminan muy contentas

  1. Serán felices, o serán en serlo aparentar, o serán en estar, o el único copulativo que sobra es ser.
    Y que llueva, y que las hojas se doren desde dentro, aun cuando a algunoas les dure el dorado de un verano que fue o estuvo o pareció jeje
    Abrazo, Fran
    Si se pone chaleco de chevió ya sabe que invitará a tocar el tacto de la tela, es lo que tienen los tejidos!

    Le gusta a 1 persona

  2. Pareció el verano, sí, como a él le parece que el chevió es un tejido extranjero o de países extraordinarios, por lo que prefiere la lana de mezclilla en los chalecos de invierno, que seguramente le parecerá también.
    Lo son o lo aparentan… en ocasiones no hay diferencias.
    Abrazos casi otoñales.

    Le gusta a 1 persona

Comente si lo desea

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s