Antropoceno, Bilbao, 1950
Siete años de trabajo de treinta y cinco científicos han servido para llegar a la conclusión de que nuestro planeta se encuentra en una nueva época geológica denominada Antropoceno, cuyo origen se sitúa en 1950. ¿Y en qué lugar de la Tierra se demuestra que el Antropoceno es una realidad? En Bilbao.
Para situarnos un poco, recordemos que hasta ahora vivíamos en el Holoceno, última época del período Cuaternario iniciada hace unos doce mil años. Es decir, que todo lo que conocíamos de la historia, desde el diluvio universal hasta la última pifia del gobierno y su presidente, había transcurrido en el Holoceno. La fundación de Asiria, la filosofía griega, el imperio romano, los reyes godos, las cruzadas, el medioevo, la caída de Constantinopla, el Renacimiento, la revolución industrial y las dos guerras mundiales se ubicaban en el Holoceno. Y se siguen ubicando, porque los sedimentos hallados en la ría de Bilbao demuestran que la nueva época geológica comenzó en 1950. Es decir, que el gol de Iniesta y Mariano Rajoy ya pertenecen al Antropoceno.
La fecha elegida no reviste mayor trascendencia y el límite entre una y otra época podía haberse establecido un par de años antes o un par de años después, pero ¿por qué en Bilbao?
La respuesta está en una franja de siete metros de sedimentos originada como consecuencia de la industrialización y visible en la playa cementada de Tunelboca, que indica que la huella humana en el planeta es ya lo suficientemente profunda y definitiva como para que pueda hablarse de un cambio de época. No son ajenos a este cambio, por supuesto, los residuos radiactivos de plutonio esparcidos por todos los continentes, pero es importante destacar que tras poco más de doscientos años de industrialización —lo que en términos geológicos es una minucia— la Tierra ha sufrido una transformación que no había experimentado en los doce mil años anteriores, desde que se iniciaron la agricultura y los primeros asentamientos urbanos. Y es en los acantilados de Getxo donde el profesor Alejandro Cearreta, geólogo de la Universidad del País Vasco, propone situar el clavo dorado, es decir, el lugar de referencia planetaria para el comienzo del Antropoceno.
Cualquier otro descubrimiento científico cuyo núcleo demostrable se encontrara en las playas bilbaínas sería motivo de contento, pero pensar que en ellas se encuentra este clavo dorado que evidencia el cambio geológico nos deja un ánimo lánguido por la constatación de que, en efecto, nos estamos cargando lo único que de verdad hemos heredado: el planeta.
Hubiera estado bien saber que el arca de Noé no se asentó sobre los montes Ararat tras el diluvio, sino junto al mismísimo puente colgante, o que el Artibai es en realidad la auténtica fuente del Nilo. Sin embargo, lo que sabemos nos lleva a preguntarnos si habrá una siguiente época geológica o si esta es ya la última, definitiva y funeraria transformación de la Tierra.
La propia ría de Bilbao nos responderá, pero tal vez lo haga con el silencio.

© Fran Vega, 9 de septiembre de 2016

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