Negociados y lapiceros · Fotografía: Carl Mydans
· Diario de un hombre ridículo, 25 ·
Fran Vega
Negociados y lapiceros
Fotografía: Carl Mydans

Hoy hemos tenido en la oficina una valiosa conversación con el jefe, que es devoto de la Virgen de la Alameda y toma media copita de anís los domingos por la tarde. Resulta que hasta el año pasado nos daban tres lápices al mes y una goma de borrar al trimestre, porque todos somos muy cumplidores y rara vez nos equivocamos, pero como ahora todo está más crítico y difícil quieren quitarnos un lápiz mensual. A mí eso no puede parecerme bien, porque lapiceros y plumines forman parte de mi caja de herramientas y sin ellos no puedo desempeñar mi humildérrima labor como se espera de un hombre cabal. Ercilio le ha dicho que no debe someterse a la tiranía del mercado, pero no sé qué ha querido decir con eso, y Amalio ha añadido que la lucha de clases aún se mantiene en pie, aunque creo que es algo que dicen siempre los del Sindicato de Oficinistas cuando se reúnen en el bar de la glorieta. Imeldo ha comentado después en el cafetín de Tadeo que la solución está en hacer la letra más pequeña para gastar menos lápices, y yo no sé qué pensar, porque a veces no entiendo las cosas y me desorientan estas trifulcas abracadabrantes que a nada conducen y todo provocan. Voy a regar el geranio.

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© Fran Vega, 2016

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