«Marter der zehntausend Christen / El martirio de los diez mil cristianos» (1508), de Albrecht Dürer (Alberto Durero)
· Albrecht Dürer ·
«Marter der zehntausend Christen / El martirio de los diez mil cristianos»
Óleo sobre lienzo transferido desde panel (99 × 87 cm), 1508
Kunsthistorisches Museum, Viena

Los movimientos cristianos fueron objeto de grandes persecuciones durante sus primeros años de existencia e hicieron falta más de tres siglos para que estas cesaran, al menos las que eran realizadas por mandato imperial. Convertidos en un poder amenazante para las estructuras políticas y sociales de Roma, los emperadores emprendieron sucesivamente amplias campañas dirigidas a aniquilar a quienes desafiaban con su fe el poder establecido.
Más de un milenio después, la amenaza otomana volvía a poner en peligro los cimientos de Europa y especialmente del Sacro Imperio Romano Germánico, razón por la que los príncipes alemanes deseaban dejar constancia del riesgo que suponía tolerar creencias distintas y religiones diferentes.
Durero (1471-1528) jamás había realizado una obra pictórica en la que aparecieran tantas figuras, por lo que tuvo que enfrentarse a una dificultad cuya solución desconocía hasta entonces. Distribuyó una paleta de colores muy viva, cargada de contrastes, e hizo que este aspecto otorgara al cuadro un dinamismo añadido al propio movimiento de los personajes. A las terribles escenas del primer plano, en el que los cristianos son torturados, apaleados y crucificados, añadió la rica indumentaria oriental que contrasta con la desnudez de algunos de los martirizados y añadió figuras cuya acción sugiere un movimiento continuo.
En segundo plano, y en un escarpado paisaje montañoso, se distingue a los soldados persas arrojando a los cristianos al vacío, forma habitual de ocasionar una muerte rápida a los enemigos. Un pequeño grupo permanece en medio de la pintura mientras son apedreados y humillados.
La recreación del martirio en el Monte Ararat en tiempos del emperador Adriano (117-138) sirvió a Durero para experimentar con un tipo de obras que no eran habituales en su trayectoria y para participar en la convulsa Europa de principios del siglo XVI, en la que los conflictos religiosos iniciaban una era de guerra y destrucción que duraría más de doscientos años.

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Relacionados: «Autorretrato», de Albrecht Dürer · «Conquista de Jerusalén por el emperador Tito», de Nicolas Poussin · «La batalla de Issos», de Albrecht Altdorfer
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