Un obsequio conveniente · Fotografía: Geof Kern
· Diario de un hombre ridículo, 17 ·
Fran Vega
Un obsequio conveniente
Fotografía: Geof Kern

Ayer por la mañana me personé en las oficinas de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de San Cosme y San Damián, sitas en la avenida de los Iscariotes, donde recibí una espléndida y mayúscula sorpresa. Resulta que la lucífera señorita que atiende en ventanilla me ofreció un obsequio después de actualizar diligentemente mi modestérrima libreta y yo me puse muy contento, que es como deben sentirse los hombres que tienen algún conocimiento acerca de la gratitud. Se trata de un presente motivado por mi fidelidad a tan benefactora institución, que no solo colma de parabienes y regalos a sus clientes, sino que colabora interesadamente con organizaciones de ayuda a los necesitados, aunque a estos no los conozco ni sé quiénes ni cuántos son. Así que llegué a casa muy dichoso con mi nuevo exprimidor manual de cítricos intrascendentes, si bien sé que el zumo de estos estupendos frutos me produce acidez de estómago. También tuve que firmar unos papeles que no leí de lo venturoso que me sentía, pero por la tarde todos me felicitaron en el cafetín de Tadeo, incluso Imeldo, que solo sonríe los jueves. Voy a ver si tengo dos clementinas en la nevera.

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© Fran Vega, 2016

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