«Para leer a Cervantes», de Martín de Riquer · Fotografía: Dariusz Klimczak
· Biblioteca del Bósforo ·
Martín de Riquer
«Para leer a Cervantes», 2003
El Acantilado. Barcelona, 2003
Fotografía: Dariusz Klimczak

Es el caballero andante de los libros un ser de una fuerza considerable, muchas veces portentosa e inverosímil, habilísimo en el manejo de las armas, incansable en la lucha y siempre dispuesto a acometer las empresas más peligrosas. Por lo común lucha contra el mal —opresores de humildes, traidores, ladrones, déspotas, infieles, paganos—, pero su afán por la acción, por la «aventura», es también una especie de necesidad vital y un anhelo por imponer su personalidad en el mundo. Además de su valentía, una de las virtudes del caballero es el sentido de la justicia, muchas veces exagerado y desquiciado. Y este constante luchar del caballero constituye una serie ininterrumpida de sacrificios y de esfuerzos que son ofrecidos a una dama, con la finalidad de conseguir o conservar y acrecentar su amor.

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