«Mujer con laúd», de Orazio Gentileschi
· Intramuros ·
Orazio Gentileschi
«Mujer con laúd» o «La tañedora de laúd», 1620
Óleo sobre lienzo (143 × 129 cm)
National Gallery, Washington

Nacido en Pisa en 1565, Orazio Gentileschi decidió establecerse en Roma, donde inició una trayectoria artística claramente influida por Caravaggio, pero poco después se trasladó a Londres y fue en la corte del rey Carlos I donde obtuvo sus primeros y definitivos éxitos como pintor, hasta el punto de que ya no regresó nunca a Italia.
Su incipiente tenebrismo y su estilo tradicional pronto se hicieron un lugar en los ambientes artísticos londinenses, donde la aristocracia gustaba de obras clásicas que decoraran sus residencias y admiraba más la contención de Gentileschi que el desbordamiento naturalista de Caravaggio.
La obra de Gentileschi, rica en matices, en luces contrastadas, en texturas precisas y en ambientes intimistas, quedó temporalmente olvidada durante la eclosión de nuevos movimientos artísticos, pero con la recuperación del barroco en las postrimerías del siglo XIX y en los inicios del XX, el nombre del autor toscano recuperó la importancia que había tenido.
El impactante juego de luces que Gentileschi imprime a este cuadro solo es comparable al equilibrio de los ejes con los que el autor se recrea en el lienzo. Si el fondo oscuro de la tela da paso a los vibrantes colores de la indumentaria de la mujer, las líneas diagonales del brazo izquierdo y del laúd ceden el protagonismo ante el triángulo situado en el extremo superior izquierdo.
El acierto de colocar una viola sobre la mesa, con tonalidades similares a las del vestido, aporta a la creación un equilibrio cromático lo suficientemente importante como para acaparar la atención del espectador.
Del mismo modo, el color blanco de las partituras que se encuentran sobre el mueble encuentra su correspondencia en la blusa del mismo tono, así como los matices rojizos del laúd hallan su equilibrio en el cabello y en el paño que cubre el asiento de la mujer.
Los juegos de colores, a su vez, conviven con los de los ejes, en los que espalda, laúd y brazo forman una estructura angular con la pierna izquierda y todo ello tiene su respuesta en la línea diagonal superior que separa la luz de la sombra.
El autor supo retratar con maestría el gesto de afinar o de escuchar un instrumento, en el que el oído derecho se inclina sobre la caja de resonancia, lo que produce un giro de cuello que nos permite observar el perfil de esta tañedora de cuerdas.

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