No entiendo para qué sirven estas normativas · Fotografía: Grey Villet
· Diario de un hombre ridículo, 6 ·
Fran Vega
No entiendo para qué sirven estas normativas
Fotografía: Grey Villet

Esta mañana nos han hecho entrega en la oficina de unas holandesas con las nuevas ordenanzas internas. Dicen en los negociados que al jefe le disgusta que algunos oficinistas lleguen tarde y que otros, incluso los mismos, se ausenten cómodamente de sus cardinales obligaciones, así que a partir del próximo trimestre tendré que ser un poco más resuelto por las mañanas en el cafetín de Tadeo y no entretenerme tanto con los parloteos y apostillas. Y también voy a tener que cambiar la hora del doctor Islallana, mi callista de cabecera, para poder acudir a la consulta por las tardes. Lo que no sé es cómo me las voy a arreglar para hacer la quiniela deportivo-benéfica con Teodomiro, el del Negociado de Reclamos, porque hasta ahora la hacíamos los jueves de 10 a 12 en la mesa de Carmencita, que es muy alegre. Y la verdad es que no entiendo para qué sirven estas normativas si luego hay días en que no tenemos nada que hacer ni formularios que cumplimentar, pero si las ha decretado el jefe por algo será, que él no tiene un pelo de sandio ni de ganso y siempre sabe lo que hace. Voy a poner los garbanzos en remojo.

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© Fran Vega, 2016

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