«El triunfo de la muerte», de Pieter Brueghel
· Intramuros ·
Pieter Brueghel el Viejo
«El triunfo de la muerte», 1562
Óleo sobre tabla (117 × 162 cm)
Museo del Prado, Madrid

Influido por la obra de El Bosco, Pieter Brueghel el Viejo (h. 1527-1569) pintó esta tabla siete años antes de morir y evidenció en ella un pesimismo muy diferente del que su maestro había expuesto cien años atrás. El argumento de la tabla de Brueghel —titulada De Triomf van de Dood— es la victoria de la muerte frente a la vida, que sucumbe sin remedio ante su poderosa enemiga. Aunque fue pintada en la segunda mitad del siglo XVI, son inevitables las reminiscencias de las danzas medievales y la influencia de El jardín de las delicias, realizada por El Bosco a finales del XV, aunque en la de Brueghel los demonios han sido sustituidos por esqueletos.
Se trata de una vista panorámica sobre la muerte bajo el cielo oscurecido por el humo de las ciudades que arden y ante el mar plagado de naufragios, fondo en el que destacan las picotas coronadas con ruedas y los cadáveres de los ajusticiados.
En el centro de la tabla se alza una cruz y por la derecha avanza un batallón de esqueletos que lleva tapas de ataúd como escudos y se dirige hacia el grupo de los supervivientes, en el que ninguno queda a pesar de la huida aterrorizada que emprenden. Los esqueletos alcanzan a los vivos y les dan muerte mediante un corte de garganta, estrangulamiento o ahorcamiento y dejando que sus cuerpos sean devorados por perros hambrientos.
Por la izquierda avanza un carromato lleno de calaveras que es conducido por dos esqueletos, sin duda para recoger los nuevos cráneos que han de colmar el cargamento. Detrás, la nave de la muerte avanza y al fondo el repicar fúnebre de la campana da aviso del fin de la vida sin distinción de condiciones sociales, como muestra la figura del rey caído en el ángulo inferior izquierdo.
En el centro, un perro olisquea a una criatura que ha muerto en brazos de su madre y un esqueleto degüella a un hombre, mientras que otros cadáveres ya han sido amortajados y esperan ser recogidos. Tan solo en el ángulo inferior derecho una pareja permanece ajena a la escena y representa un irónico atisbo de vida y un caballero intenta desenvainar su espada ante el enemigo.
Desde el punto de vista histórico, la tabla ofrece una valiosa información sobre la sociedad de finales del siglo XVI, pues es profusa en detalles de la indumentaria y en artilugios, como relojes mecánicos, o el modo de ejecutar a los condenados, que morían atados a una rueda sobre un mástil. Es probable que Brueghel pintara este cuadro ante la proximidad de su propia muerte, aunque tampoco fueron ajenos a sus motivaciones el clima bélico de la época y las leyendas sobre la gran peste negra del siglo XIV.

Artículo anterior
«La vocación de San Mateo, de Caravaggio»
Artículo siguiente
«El carro de heno, de El Bosco»

Artículos relacionados
«Caronte atravesando la laguna Estigia, de Joachim Patinir»
«Diario del año de la peste, de Daniel Defoe»
«El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad»
Anuncios

Comente si lo desea

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s