Toda tú eres hermosa, amada mía · Fotografía: George Hoyningen-Huene
· Cantar de los Cantares, 5 ·
Toda tú eres hermosa, amada mía
Fotografía: George Hoyningen-Huene

Cuán hermosa eres, amada mía,
cuán hermosa eres.
Tus ojos son como palomas detrás de tu velo;
tus cabellos, como rebaño de cabras
que descienden del monte Galaad.
Tus dientes son como rebaños de ovejas trasquiladas
que suben del lavadero,
todas con crías gemelas,
y ninguna entre ellas estéril.
Tus labios son como hilos de escarlata,
y tu boca, encantadora.
Tus mejillas, como mitades de granada
detrás de tu velo.
Tu cuello, como la torre de David,
edificada con hileras de piedras;
miles de escudos cuelgan de ella,
todos escudos de valientes.
Tus pechos, como crías de gacela
que apacientan entre los lirios.
Hasta que apunte el día y huyan las sombras,
me iré al monte de la mirra,
y al collado del incienso.
Toda tú eres hermosa, amada mía,
toda tú eres hermosa.

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